El miedo a fallar forma parte de la vida de muchas personas. Algunas manejan el error con aparente facilidad, otras muestran diferentes respuestas dependiendo de la actividad que estén llevando a cabo y otras no se sienten capaces de afrontar la posibilidad del fallo y abandonan

En el ámbito deportivo, superar el miedo al fracaso, es una de las demandas más comunes con las que se encuentra un psicólogo/a. 

¿Por qué tengo miedo a fallar en el deporte? 

Cada caso es único y por ello las hipótesis que se planteen serán específicas para el análisis del problema de cada individuo. Para ello, es imprescindible comenzar por conocer las variables que podrían influir en el rendimiento del deportista cuando está sometido a presión. 

El primer paso es evaluar las variables del entorno

  • En casa o en los entrenamientos, ¿te dijeron que lo importante era ganar o se inculcó una educación del esfuerzo?
  • Cuándo perdías en una competición ¿cómo actuaban la personas relevantes que te rodean (familia, compañeros, entrenadores)?
  • ¿Qué variables del contexto no te ayudan? (número de espectadores, rivales con los que hubiera habido experiencias desagradables…)
  • Etc

Acto seguido, se evalúan las variables del individuo.

  • Cuando fallas, ¿qué emociones desagradables aparecen?
  • ¿Qué sientes a nivel fisiológico? ¿taquicardia?, ¿ahogo?, ¿ganas de llorar?
  • Cuando tienes miedo a afrontar una competición, ¿qué te dices?, ¿piensas en la posibilidad de fallar?, ¿imaginas las consecuencias del fracaso?, ¿cómo son de graves?,¿te sirven para algo?
  • ¿Cómo afrontas ese episodio de ansiedad o miedo?, ¿Funciona? Si no funciona, ¿a qué crees que se debe?

Cosas que debemos evitar en una competición

Aunque cada caso es único, es frecuente ver cómo los deportistas que tienen miedo al fracaso o a fallar, atienden exclusivamente a los resultados, dejando al margen la evaluación del proceso y del rendimiento previo a la competición. 

Nos inundan a diario con mensajes del tipo “Si piensas en positivo, conseguirás todo lo que te propongas”, pero no basta con eso. De nada sirve focalizarte y anticipar ese puesto en el pódium que tanto anhelas, si no vas a ponerte en marcha. No vale soñar, si no le “das al play”. 

Si sólo se atiende a los resultados, se sacarán conclusiones dicotómicas, es decir, “o gano o no habrá servido nada de lo que he hecho toda la temporada”. ¿Te imaginas una vida en la que todo es blanco o negro? Si es así, prepárate para frustrarte y sentirás que estás golpeando tu cabeza contra una pared casi constantemente

Tampoco ayuda el análisis post-competición basado en condicionales: ¿y si hubiera dado ese pase antes?, ¿y si ayer no hubiera cenado tan tarde? ¿y si…?

Darle vueltas, rumiar algo que ya ha ocurrido, no te llevará a otro lado que al trastero de las emociones desagradables. No puedes ir atrás ni cambiarlo. Ojo con estos bucles de pensamientos desagradables. 

Sientes miedo ante una competición y te planteas no apuntarte esta vez, pero sabes que te arrepentirás, porque cuando lo haces bien, ¡qué sensación tan buena! Pero encuentras muchas formas de justificarlo y te tranquiliza. La evitación y el escape, sólo mantendrán el problema. 

Intentando evitar errores en la competición

Por último, hay que tener en cuenta que nadie está exento de cometer errores. Querer evitarlos por todos los medios, hace que no estés centrado en tu desempeño. 

Exigirse en exceso, anticipar el error hace que estés más contraído, más tenso y por lo tanto no estarás en las condiciones óptimas para competir. 

Ya sé lo que me pasa, pero ¿cómo puedo superar mi miedo a fallar en competición?

  1. No pierdas de vista tu objetivo final, pero no olvides el trayecto hasta la meta. 
  2. Actúa: cuanto más dependa de ti, menos suerte necesitarás. 
  3. Identifica aquellos pensamientos o verbalizaciones que te ponen la zancadilla. “Soy un perdedor”, “más vale que lo deje”, “ un año tirado a la basura…” Si escucharas a alguien diciendo lo mismo, ¿cómo desmontarías su argumento? Debate contigo mismo. 
  4. Si te sorprendes en un bucle de pensamientos recurrentes negativos, ¡PARA!  Y dirige inmediatamente tu atención a lo realmente importante: mejorar la técnica, la táctica, perfeccionar la toma de decisiones…
  5. Exponte a las situaciones que te generan ese nudo en el estómago. Tu organismo se irá habituando. Necesita entrar en la inercia, hacer kilómetros para que la amenaza no se perciba igual que las primeras veces. 
  6. Acepta el error como parte del proceso. No nos gusta fallar, pero nos da la oportunidad de analizarlo para que haya menos probabilidades de que se repita en el futuro. 

Experimentar ansiedad ante un evento deportivo no es un problema. El objetivo de cambio es aprender a gestionar las dificultades que se van a presentar para tener unos niveles de activación aceptables y manejables.

Dale al play y disfruta.

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