Cada vez estamos más familiarizados con la palabra hiperactividad, y ya no sólo con la palabra, sino que puede hasta que conozcamos a alguien que dice que tiene un familiar con hiperactividad. Por norma general, acuden a consulta padres de niños en etapa escolar, con un diagnóstico de trastorno por déficit de atención e hiperactividad o con una sospecha de que algo no va del todo bien.

¿Cómo se traduce el TDAH en el comportamiento del niño/a?

A grandes rasgos se podría definir como un conjunto de comportamientos impulsivos, falta de atención, inquietud motora o problemas de conducta que se observan en diferentes contextos (aunque especialmente en el centro educativo o en casa). Es importante reflexionar y poder diferenciar qué comportamientos son problemáticos y cuáles serían conductas propias de un niño en esa etapa del desarrollo. Por otro lado, el ritmo de vida y las exigencias que  se van moldeando en la sociedad, son muy diferentes a las de generaciones anteriores.

Los padres de los niños tienen jornadas laborales eternas, no siempre cuentan con ayuda de otros familiares o conocidos para que se encarguen de los hijos, por eso éstos últimos acaban teniendo también agendas propias de los adultos. No hay lugar para el aburrimiento y con frecuencia se ven envueltos en actividades que implican seguir varias horas más al día en un aula.

Hasta ahora puede estar claro de qué hablamos cuando escuchamos la palabra  “hiperactividad”, pero sigue estando la duda de cómo tratar a un niño hiperactivo y cuáles serían las diferentes opciones y tratamientos.

Siempre se va a insistir en la importancia de la evaluación de cada caso, para poder diseñar y aplicar un tratamiento totalmente individualizado. Este artículo no pretende ser una receta general para cualquier persona que esté interesada en saber cómo trabajar con un niño hiperactivo, pero quizás sí pueda ser una guía para entender de qué se trata y qué líneas se suelen seguir.

Pongamos por caso que se va a trabajar con un niño hiperactivo de 9 años que cada vez que se sienta en su escritorio para hacer los deberes, se levanta por lo menos 4 veces en una hora porque olvida sacar los materiales necesarios para hacer la tarea, además suele dejar los deberes a medias, pierde objetos entre 3 y 5 veces durante la semana, cuando se encuentra sentado, tanto en el colegio como en casa, se mueve la mayor parte del tiempo, que además, cuando juega, es un niño que eleva mucho el tono de voz y no suele respetar los turnos…

Esta descripción de los comportamientos de hiperactividad es lo primero que se deberá tener claro.

¿Cómo trabajar la hiperactividad en los niños?

Realmente suele ser más fácil preguntarse ¿cómo hago para que recuerde y saque todo el material necesario para hacer los deberes?, ¿qué puedo hacer para que hable en un tono adecuado mientras juega?…

Además de estas preguntas, debemos tener en cuenta si el niño está tomando medicación o no y saber sus posibles efectos.

Por último, pero no menos importante, hay que evaluar el entorno del pequeño. El contexto familiar y el educativo, son lugares en los que el niño pasa la mayor parte de su día y por lo tanto, se tendrá que intervenir en casa y en el colegio para una mayor generalización de lo aprendido en consulta.

La psicoeducación para familiares y otros profesionales es crucial, ya que entendiendo qué variables disparan los comportamientos problemáticos y cuáles los mantienen, facilitará la capacidad de poner en marcha las técnicas para el cambio terapéutico.

Áreas de trabajo en niños hiperactivos

Las áreas que se trabajarían directamente con el niño para potenciar sus habilidades, serían las siguientes:

Área Académica

  1. Técnicas de manejo y gestión del tiempo.
  2. Técnicas de estudio.

Área Cognitivo-Conductual

  1. Control de impulsos.
  2. Identificación y expresión emocional.
  3. Técnicas de mejora de la comunicación y habilidades sociales.
  4. Entrenamiento en solución de problemas.
  5. Entrenamiento en autoinstrucciones.
  6. Funciones ejecutivas (fichas de atención, planificación etc).

Con los familiares y educadores/maestros se incidirá en el entrenamiento de técnicas operantes para aumentar las conductas deseables del niño y para ir reduciendo aquellas que afectan al día a día del niño y su entorno.

  • Manejo de la aplicación del refuerzo de las conductas adaptativas, castigo, corrección o extinción de las conductas problemáticas.
  • Pautas para desarrollar y aplicar sistemas de recompensa o economías de fichas.
  • Tener en cuenta en qué circunstancias o situaciones se dan con mayor probabilidad las conductas problema, para poder hacer una adaptación del entorno y así facilitar el aprendizaje del niño.
  • Organizar su espacio de estudio limitando el acceso a distractores, permitir realizar actividades que impliquen movimiento entre los periodos en los que tiene que estar sentado realizando las tareas, uso de apoyos como agendas, calendarios etc serán sin duda,  de gran ayuda.

Así que, si se da la ocasión para plantearse qué actividades o qué tratamiento se debe seguir para un niño hiperactivo debemos:

  1. Observar y registrar las conductas problema.
  2. Priorizar qué conductas se trabajarán primero (en función de cuáles son más importantes y funcionales).
  3. Involucrar a los adultos que interactúen con mayor frecuencia con el niño/a.
  4. Aplicar las técnicas más adecuadas para cada conducta problema.
  5. Observar y evaluar el aprendizaje de las técnicas.
  6. Seguir reforzando las nuevas habilidades en diferentes contextos y con diferentes personas.

Lo que siempre ayuda (o al menos que nunca perjudica) y es que los padres y madres compartan tiempo con sus hijos/as, ya que es una de sus necesidades prioritarias y además se crea un espacio ideal para el aprendizaje, sea cual sea la actividad.

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